El mundo en mi ciudad para enfrentar la enfermedad de tod@s

Escrito por Jorge Alejandro Apanco. 5 de Agosto de 2008
Etiquetas: Diversidad, Sociedad

Los ojos y oídos del mundo han volteado hacia México en una celebración que contiene un muy marcado sabor agridulce, pues es, a la vez, esperanza y tragedia. La tecnología nos ha permitido disfrutar de ventajas globales, grandes comunicaciones y una época donde la información domina; sin embargo, son también tiempos de grandes retos y la epidemia de VIH/Sida es uno de ellos.

La pandemia del Síndrome de Inmunodeficencia va muy ligada a la zona del planeta en que nos encontremos. Incluso dentro de la Ciudad de México nos queda muy claro que no es lo mismo nacer en Iztapalapa que en Lomas de Chapultepec. Asi podemos imaginar la enorme diferencia que existe entre la situación que se enfrenta un enfermo de VIH en Kenya a la que enfrentaría en Nueva York.

Esto permite al SIDA ser desde una enfermedad crónica hasta una condena de muerte. Es hora de que los gobiernos tomen sus obligaciones económicas y morales, pero ante todo la sociedad debe tener muy presente que mientras existan estigmas como la discriminación y la homofóbia esto no será posible.

También es momento de ser concientes sobre los métodos de prevención que existen y tomar en nuestras manos la responsabilidad de nuestra sexualidad.

El sexo es riquísimo -bueno depende con quien lo tengas je je je- y el orgasmo también lo es, pero antes de que la adrenalina y las hormonas se apoderen de nosotros y sintamos ese rush al que llamamos “calentura” debemos tranquilizarnos y, como seres racionales, percatarnos que no existe mejor manera de amar a nuestra pareja, y a nosotros mismos, que usando un método anticonceptivo de barrera, léase condón, o si ya se tiene una relación más estable hacerse ambos la prueba de VIH y mantener fidelidad.

México es un país pionero en prevención del SIDA los condones son gratuitos, cualquier joven, este afiliado o no a un centro de salud, puede acudir a solicitar condones al área de planificación familiar. La religión o la vergüenza no son pretextos. “Amar al prójimo como a ti mismo” incluye no traerle, ni traerte, problemas a las personas.

Sientan, huelan, saboreen, escuchen, miren, disfruten, experimenten y vivan, pero siempre con responsabilidad y, sobre todo, poniendo atención a lo que desean y a lo que su cuerpo les esta diciendo.


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