Fotos: Jorge Alejandro Apanco Vázquez
Ahora con FICCO es comun oir de grandes y lujusos cines como Antara o WTC sin embargo antes de que las grandes cadenas de cine invadieran nuestra ciudad, asistir a ver una película resultaba ser una experiencia totalmente diferente.

El cine, que entonces era subsidiado por el gobierno, resultaba ser una económica opción para pasar los fines de semana en familia. Las enormes salas estaban adornadas con gran lujo, alfombras y deslumbrantes marquesinas anunciaban los estrenos.
Era reglamentario disfrutar de la función con una bolsa encerada de palomitas cubiertas de mantequilla, un refresco y una bolsita de grageas o pasitas cubiertas de chocolate -que si sabia a chocolate- y para los más exigentes una deliciosa Copa Holanda.
Aun no existía el THX ni el DTS y Dolby solo podía ser un nombre gracioso para alguna mascota, sin embargo el cine contaba con una magia que atraía y fascinaba.
Muchos podremos recordar con nostalgia haber ido al Cine Lindavista, aquel con forma de castillo, a ver los “101 Dalmatas”, “Bambi” o “La Cenicienta”. Grandes filas, que daban vuelta a la cuadra, se podían ver cuando había un estreno. Recuerdo cuando mi abuelo me llevo al Cine Alemeda a ver “La Bella y la Bestia” y el gran entusiasmo que se vivió en el Cine Futurama en la primera función de “El Rey León”.
Sin embargo todos estos recintos ahora se encuentran en el olvido. Algunos, como el Cine Cuauhtemoc, cerraron sus puertas después del terremoto del 85 pues su edificación quedo seriamente dañada, otros fueron absorbidos por las grandes cadenas o quebraron a causa de las mismas.

En la calle de Serapio Rendón en la Colonia San Rafael, aun puede observarse la gran fachada del Cine Opera, en lugar del olor a palomitas de maíz sus puertas solo emanan humedad y frío. Aun puede verse un poco de la taquilla y de las grandes escaleras que daban a la sala-teatro principal la cual estaba adornada con candiles. Un gran edificio que encierra la historia cinematográfica de tres décadas en su interior.

No lejos de allí se encuentra un edificio cubierto de carteles, grafitti y en ruinas. Es lo que hace tiempo fuera el Cine Cosmos. Poco ha quedado de sus hermosas salas decoradas, las cuales fueron demolidas para funcionar como estacionamiento. Ya no se proyectará nada entre sus paredes.
Silencioso, sobre el Paseo de la Reforma, aun puede leerse la marquesina con el nombre de Cine Latino. Este cine era uno de los favoritos de las familias, en su interior había unas fuentes que danzaban con luz y música un espectáculo que estaba incluido con el boleto de la película.
El Cine Futurama, el cual fuera de los primeros en incluir el concepto de una cafetería en su interior, cerro sus puertas para convertirse en un “elefante blanco” de la avenida Instituto Politécnico Nacional pues desde hace más de siete años se encuentra en remodelación para convertirse en “El Centro Cultural Futurama” proyecto que planeaba devolverle su grandeza al recinto, sin embargo, a la fecha, no ha logrado concluirse.
No todos los cines se encuentran abandonados hay algunos que ya ni extrañamos como el Cine Chapultepec el cual fue demolido para dar paso a lo que actualmente es Torre Mayor.
El Cine Lindavista, aquel famoso por tener la forma del Mágico Castillo de Disney que podía observarse a lo largo de la Avenida Montevideo, ahora se encuentra en remodelación para albergar la Capilla de San Juan Diego Cuautlatoatzin.
Otros como El Real y El Palacio Chino tuvieron mejor suerte y aun continúan en servicio con una completa remodelación por parte de Cinemex. El Cine Diana es otro de los cines que aun continua en funcionamiento. Sus salas son constantemente visitadas por reporteros pues más que un cine parece sala de prensa de los festivales y estrenos de películas.
La industria del cine ha cambiado desde aquellos tiempos. Los edificios que alguna vez fueron grandes complejos cinematográficos quedan como testimonio de una época en la que para ir al cine uno debía vestirse de gala; el boleto costaba 4 pesos; los miércoles de 2×1 si eran de 2×1; y donde no importaba si llegabas tarde a la función pues existía la permanencia voluntaria.
Jack Royce comenta:

Este post me derramo una lagrimita, yo conoci el Metropolitan como cine de hecho hasta recuerdo la ultima pelicula que vi en dicho cine, la cual era Congo (si esa, que luego pasan en canal 5).
Las Americas, Linterna Magica, Emiliano Zapata, Francisco Villa (hoy Circo Volador), Vicente Guerrero, el Real Cinema (el cual Cinemex hecho a perder), Venustiano Carranza (donde mi familia y yo hicimos fila de 3 horas para ver “Batman” de Tim Burton).
Tambien existia otro cine por la torre de Mexicana donde tambien solo exhibian peliculas infantiles.
Ayyyy cuanta nostalgia.