Este domingo miles de jóvenes se dieron cita en la Plaza de la Constitución para disfrutar de la Nueva Trova Cubana de voz de Silvio Rodríguez. El concierto empezó puntual a las siete de la noche con una demostración del gran dominio que Michael Elizarde y Cesar Bacaro tienen sobre la guitarra y el bajo, posteriormente, rodeado de gritos de un Zócalo que lo aclamaba, Silvio subió al escenario para interpretar Escaramujo y así comenzar lo que seria una gran noche.

Las canciones que siguieron fueron Sueña, El Papalote, La Canción del Elegido y Hombre Feliz. Este concierto fue un regalo de Silvio Rodríguez al pueblo de México al que llamo pueblo hermano de Cuba; ya que ni él ni su esposa, la flautista Niurka González recibieron honorarios. Por este hecho les fue otorgado un reconocimiento por parte del Director del DIF.

La noche caía y las banderas de Cuba ondeaban entre el publico, la luna creciente era testigo de como los jóvenes que en ese momento se encontraban en el Zócalo se unían en una voz junto con Silvio al interpretar Mi Unicornio Azul.

Silvio salio del escenario un momento, pero sus músicos mantuvieron al publico casi hipnotizado con el son cubano Chan Chan, que tocó el trío Tovarroco en homenaje al recientemente desaparecido Compay Segundo.
Al regresar ocurrió un momento culminante cuando el trovador interpreto Ojalá ayudado por miles de voces entre estrofa y estrofa en la Plaza de la Constitución se respiraba Cuba y los ecos de un mar lejano resonaban entre los palacios con la palabras “Ojalá se te acabe la mirada constante, la palabra precisa, la sonrisa perfecta. Ojalá pase algo que te borre de pronto: una luz cegadora, un disparo de nieve. Ojalá por lo menos que me lleve la muerte…”
Antes de interpretar La Maza Silvio expreso: “Si se va a luchar contra el terrorismo, no hay terroristas buenos ni terroristas malos”.
Esto en referencia a la liberación, en Nuevo México, de Posada Carriles terrorista acusado del bombazo a un avión de Cubana de Aviación en 1976 en el cual murieron 73 personas.
El publico recibiría un presente más del cantautor con las siguientes palabras: “Esta canción me la cantaba mi mamá, después mi abuela, para dormirme y yo se las canto; no por el afán de dormirlos, sino porque es el regalo más bonito que les puedo hacer” cerrando con la interpretación de El colibrí canción que no ha sido grabada en ninguno de sus discos. Así, con gran emotividad llegaba a su fin este concierto que duró más de dos horas.

El ambiente que se logro hacer en el Zócalo fué indescriptible pues aun finalizado el concierto el publico no se movió de su lugar y por más de quince minutos estuvieron aplaudiendo y pidiendo una canción más, hay que reconocer el esfuerzo del gobierno de nuestra ciudad por traer espectáculos de esta calidad de manera gratuita.
Miguel Tavira García comenta:

el concierto que precentaron el domingo estubo muy chido y la verdad mil respetos para silvio rodrigez